2013-11-18

El último balance oficial eleva a 52 el número de muertos en la explosión registrada en un oleoducto de la ciudad de Qingdao, en el este de China, según Xinhua. Hay otras 11 personas desaparecidas y 136 heridos, diez de ellos en estado crítico.

La dirección de la operación de rescate ha informado de que ayer domingo se localizaron otros cuatro cadáveres. Seis de los fallecidos eran bomberos profesionales que trabajaban para la petrolera estatal china, Sinopec.

La deflagración se produjo a las 10.30 horas del viernes mientras un grupo de trabajadores intentaba reparar fugas en el oleoducto subterráneo de la compañía.

Las autoridades han afirmado que la explosión ocurrió cuando el petróleo crudo que se había escapado de un oleoducto roto encendió en los desagües pluviales en el distrito de Huangdao.

La explosión provocó un enorme socavón (30 metros de diámetro y 6 metros de profundidad) en la carretera principal de Huangdao y una fuga de petróleo en el puerto de Qingdao.

El presidente Xi Jinping, llegó ayer por la tarde a la ciudad para inspeccionar las labores de rescate y visitar a las víctimas de las explosiones en un hospital de Huangdao. Xi ha reconocido estar afligido por la pérdida de vidas y la devastación causada por el accidente.

Además ha pedido a las empresas estatales tomar la iniciativa por el “desarrollo seguro” de la industria china y ha destacado que los gobiernos deben rechazar cualquier proyecto que plantee un peligro potencial para la seguridad del público.

Qingdao y el crudo

Qingdao es uno de los mayores terminales de importación de crudo de China que abastece a dos importantes refinerías, Sinopec-Qingdao y Sinopec Qilu Petroquímicos, y a otras más pequeñas e independientes. El oleoducto afectado conecta Huangdao con la ciudad de Weifang, ambas en la provincia de Shandong, en el este del país.

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